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Si bien Blizzard Studios nos ha estado dando lecciones de cómo hacer negocios en la industria del videojuego, parece que no les ha resultado suficiente, y ahora de la mano de DC comics nos dan una probada de un mercado algo más tangible.
Blizzard es uno de los estudios más exitosos de creación de juegos de PC que ha visto la útlima década y media, con una base de fans de lo más sólida (rayando en el fanatismo religioso) y algunos excelentes trabajos que aparte de visualmente atractivos a primera vista se vuelven más y más adictivos con el paso de las horas de juego. DC comics ni siquiera necesita presentación. Es la compañía editora de comics con más presencia en el mercado y con más abolengo que hay. Cuando Barack Obama dijo como broma en uno de sus discursos que él venía del planeta Kripton y que sus padres lo mandaron en una nave a salvar al planeta Tierra, todo mundo entendió el chiste. Entre ambas compañías han decidido aprovechar la licencia de un videojuego con más de 5 millones de usuarios registrados para darse una vuelta por mercados apenas incipientes en el medio del videojuego Los comics Si alguna vez pensaron que no había algo más geek que los comics o los videojuegos, permítanos presentarles los comics acerca de videojuegos (de los videojuegos de comics, hablaremos en otra ocasión) Los comics acerca de videojuegos no son algo nuevo, pero últimamente son algo más común. Uno de los más representativos es el buen trabajo que ha estado haciendo la editorial Wildstorm, filial de DC comics, para editar un par de historias en el mundo creado por Blizzard Studios para su juego de rol masivo Wolrd of Warcraft. El primer título, World of Warcraft, nos cuenta una historia basada profundamente en el mundo de este juego, y nos narra las aventuras del que parece ser el amnésico rey perdido del bastión humano de Stormwind, y sus inseparables compañeros, un druida elfo nocturno, una asesina elfa sanguinaria y un guerrero enano. La historia está bastante bien lograda, y en sus primeros 12 números nos ha transmitido una historia, si no épica, sí con bastante acción en menor escala. Además cumple fielmente bien su propósito implícito de interesar al lector de comics en un videojuego que promete ser tan complejo como el mundo que se alcanza a atisbar desde las 24 páginas que recibe mensualmente. El estilo de dibujo es similar al que se ha ido imponiendo poco a poco en el medio en los últimos años, con una leve pero notoria influencia por parte de los ilustradores japoneses, con colores brillantes y escenas de mucha acción en unos pocos cuadros muy bien ilustrados. Los personajes están bien logrados, interactúan bien entre ellos y transmiten la historia de forma correcta al lector sin necesidad de alargar demasiado los arcos históricos. El segundo título, Ashbringer, es una historia corta que nos muestra los atormentados origenes de dos facciones, que vistas desde las páginas del comic se ven importantes, pero que para el jugador que ha pasado por el mundo virtual de Azeroth lo son más: El Alba Argenta y La Cruzada Escarlata. Para el lector que jamás haya jugado, es una historia muy buena, con personajes complejos y un argumento intenso. Para el gamer es también una entretenida forma de ver nacer dos facciones que ha tenido oportunidad de ver en el juego, y cuyo origen resulta por demás revelador.
Pero eso no es todo. Las figuras de acción ¡Claro que sí! ¡Juguetes! ¡¿Por qué no?! DC tiene ya bastante tiempo de tener otra filial llamada DC Unlimited, la cual se encarga de dar volumen a las páginas de tantas épicas historias publicadas, mediante el poliestireno. O sea, hacen figuritas. Figuras de Batman, de Superman, etc. Nada mal, pero dado que Blizzard ya estaba aprovechando el papel, el plástico era el siguiente paso obvio. Para estas fechas, DC unlimited ha liberado ya 3 series de figuras de colección (es decir, de 7 pulgadas de alto y monstruosamente detalladas) basadas en el juego de rol masivo. Todas con muy buen detalle y muy bien logradas. Pero no nos crean, échenles un ojo en la página oficial. |